viernes, 29 de junio de 2012

Artículo: Ordenadores custom vs pre-ensamblados

Ordenadores 
custom vs. pre-ensamblados

Personalmente, cada vez que veo que un amigo o conocido tiene un ordenador pre-ensamblado en casa, me dan ganas de acurrucarme en un rincón y darme golpecitos en la frente contra la pared. La diferencia de calidad y de personalización entre un ordenador pre-ensamblado y uno hecho a piezas y ensamblado posteriormente es abismal. Un ordenador es una herramienta sofisticada, cara y compleja y debe ser diseñada y construida como tal.

Ordenador de marca preensablado contra ordenador personalizado

Cuando un usuario se plantea cambiarse, actualizarse o adquirir un ordenador personal nuevo es muy importante que pase un buen rato informándose sobre la compatibilidad de los componentes actuales, su rendimiento, las experiencias que otros usuarios han tenido con ellas y escoja la configuración que más se adapte a sus necesidades. En caso de que uno no se vea capaz de encargarse del diseño y el ensamblaje de su ordenador es importante que acuda a un tercero que tenga una probada experiencia y construya piezas de calidad.

Las empresas que se dedican a vender ordenadores pre-ensamblados como HP, Acer, Dell u otras similares olvidan o ignoran puntos críticos que diferencian a un sistema de calidad adaptado al usuario de un ordenador mediocre producido en masa. Dichas marcas se centran más en el marketing y en procurar que los posibles compradores se saturen con números sin sentido para ellos y acaben comprando, animados por el currito de la Fnac, Mediamarkt, de Beep o de la Applestore de turno (Sí, Apple también juega en ésta misma liga).

La adaptabilidad

Un ordenador pre-ensamblado muy raramente se va a adaptar a tus necesidades. Al comprar uno estarás pagando por un ensamblaje mediocre, una mala organización interior, componentes tratados de cualquier forma, sin refrigeración suficiente y un sinfín de defectos más. Y lo más importante: no estará hecho para ti. Dependiendo de cómo, cuándo, dónde y para vayas a usar tu ordenador, éste tendría que contar con especificaciones distintas adaptándose al uso que le des.

Interior de uno de nuestros ordenadores personalizados
Interior de un Dell

La placa base, en la que van instalados todos los demás componentes del ordenador, es el componente que suele salir peor parado. Los equipos pre-ensamblados poseen, en su mayoría, placas mediocres con poca o ninguna posibilidad de expansión o adaptación a posibles mejoras.

Los ordenadores pre-ensamblados se fabrican en cantidades industriales en una cadena de montaje, en ese caso el usuario se adapta al sistema y no al contrario, cómo debería ser. Un buen diseño y ensamblaje de cualquier sistema informático debería partir de los hábitos y las actividades de su dueño.

La disipación y la refrigeración

Los equipos que te venden dichas marcas son, cuanto menos, tostadoras más o menos sofisticadas. Los componentes de cualquier ordenador generan grandes cantidades de calor que necesita ser disipado y expulsado, de eso se encargan los ventiladores y los disipadores.  Un momento… los grandes distribuidores de informática siempre se esmeran en hacerte saber cuantos núcleos a tropecientos gigahertz tiene tal ordenador pero nunca te dicen qué lo refrigera, ni el número ni el tamaño de los ventiladores, ni el modelo del disipador… curioso, ¿Verdad?  Una buena disposición de los disipadores y los ventiladores dentro del chasis puede suponer la diferencia entre un ordenador fresco y estable y una carraca sobrecalentada, o incluso peor; quemada.

Un ordenador personalizado te garantiza que tienes la solución ideal adecuada a la potencia y al uso que le des al equipo. Sobretodo si haces un uso intensivo, el hecho de que los componentes internos trabajen a una temperatura adecuada es primordial para su esperanza de vida y su estabilidad, sobretodo cuando se le da un uso gamer o se le quiere aplicar overclock.

Hay mil y una opciones para refrigerar bien tu ordenador, por flujo de aire, líquido o híbrido, hasta por nitrógeno líquido, aunque sea un método extremo y para nada práctico que no se aplica en uso continuado. La disposición de los componentes, el cableado, el chasis y muchos otros factores también influyen en la temperatura del sistema, factores que las marcas mencionadas no se molestan ni en considerar.

El cableado y los filtros de aire

Si uno quiere un ejemplo visual clarísimo de la diferencia entre un montaje verbenero y uno de calidad, sólo hace falta que retire la tapa lateral de un ordenador y compruebe, a simple vista, a parte de la calidad de los componentes, el cableado y su organización. Puede sonar muy de madre, pero un interior de ordenador limpio y ordenado es un ordenador fresco y estable, a parte de ser bastante más estético.

Filtros de aire

En un sistema bien hecho, el cableado que interconecta todos los componentes estará agrupado, mallado y escondido tras la bandeja del chasis o en algún lugar dónde no estorbe el flujo de aire. Los cables y los trastos colgando en medio del chasis obstruyen e impiden la buena circulación del aire y fomentan la acumulación de polvo.

Efectos del polvo en un ordenador
El problema del polvo, a no ser que vivas en un ambiente totalmente estéril, siempre estará presente. El polvo entra por los ventiladores inyectores o flotando mansamente por los huecos y recovecos y se acumula en los componentes, los disipadores o los ventiladores. La causa número uno de ruidos absurdamente altos y molestos es el polvo que se acumula en cantidades ridículas en las rodaduras y las aspas de los ventiladores y los hace gruñir y traquetear cómo abejas cabreadas, casi tan molesto cómo oír Friday de Rebecca Black.

El software

Los ordenadores pre-ensamblados se distribuyen con el sistema operativo ya instalado, normalmente sin consultar al usuario que versión o qué sistema operativo quieren utilizar. También incluyen trescientos programas y utilidades totalmente inútiles que ocupan espacio en el disco duro y el registro de tu ordenador desde el segundo cero. Además tienen la irritante tendencia de incluir versiones preinstaladas de programas antivirus que parecen programados por mandriles bipolares cómo el Norton o el Panda Antivirus (que te alertan de posible amenaza al ejecutar Microsoft Word), habiendo alternativas gratuitas muy superiores en internet cómo Avast o AVG.
La guinda del pastel es el pasotismo de dichas marcas ensambladoras con los controladores y los drivers de sus sistemas, en su mayoría los que vienen de fábrica no sirven o necesitan una urgente actualización. A veces, hasta el sistema operativo está capado cuando crees haber comprado una versión completa (aunque esto es culpa, en parte, de Microsoft y su engañoso branding).

La fuente de alimentación

La PSU o fuente de alimentación es uno de los componentes más menospreciados en un ordenador no personalizado. Los grandes fabricantes y ensambladores tiran por el camino más fácil y equipan  todos sus ordenadores  con fuentes de alimentación de calidad pésima, apenas capaces de soportar los componentes a los que alimentan y con escasos o nulos sistemas de protección para sobrecargas u ondulaciones de tensión.

En mi temprana adolescencia sufrí en mis carnes el precio de una fuente de alimentación genérica barata, que no soportó una ondulación de tensión y envió un voltaje demasiado alto al procesador y a la placa base fundiendo, literalmente, mi procesador y la mitad de mi placa base en un fuego blanco. Desde luego fue un espectáculo.

Lo peor de todo es que una fuente barata estará enviando una cantidad de electricidad de manera irregular, poco constante y hasta interrumpida o fuera de los márgenes que los relativamente delicados y sensibles circuitos de un ordenador puedan soportar. Aunque no tengas el privilegio de presenciar fuegos artificiales en la comodidad de tu casa (con el consiguiente pestazo tóxico a metales quemados) es igualmente malo para los componentes.

Escoger una fuente de alimentación de calidad, estable y con potencia sobrada para alimentar tus componentes asegura una larga y plácida vida al ordenador.

El chasis

Siguiendo de cerca a la fuente de alimentación, el chasis o la caja de un ordenador es el segundo componente más infravalorado. ¿Es obvio, no? Es una simple caja… ¡Pues no! El chasis del ordenador es uno de los componentes más flexibles y más importantes. La diferencia entre un ordenador embutido en una carcasa genérica o de una marca barata y un verdadero chasis adaptado al ordenador que hospeda es titánica.

Chasis Phantom de NZXT
Chasis Phantom de NZXT
Hay cajas no mucho más grandes que un router y hay otras que ocupan más que una cajonera de IKEA. Las hay de aluminio grueso, de metal SECC y de metacrilato, de multitud de formatos y formas distintas. La caja es, quizás, la elección más personal y estética de un sistema, elegante o con aires gamer o modder, espartana o colorida, es una cuestión de gustos.
Aunque el chasis del ordenador también delimitará el formato de la placa base (y por ende el número de tarjetas gráficas y bahías de expansión disponibles así cómo la cantidad de módulos RAM), el número de discos duros, de lectores, el tamaño de la fuente de alimentación y del disipador y el número de ventiladores y radiadores para refrigeración líquida.

La calidad de la construcción y del diseño interior del chasis también es muy relevante, ya que facilitará el trabajo con los componentes del ordenador y mejorará la refrigeración general del sistema.

Los grandes fabricantes distribuyen sus productos en cajas de arena para gatos en vez de verdaderos chasis de ordenador. Esto no significa que un ordenador familiar necesite soporte para refrigeración líquida o espacio para quince discos duros, pero siempre hay que buscar la calidad con la sencillez.

La garantía

Las marcas fabricantes de ordenadores y sistemas informáticos ofrecen, por lo general, la garantía mínima obligatoria para material tecnológico, que suele ser de dos años. Si se estropea algún componente el usuario tendrá que tramitar la reparación con el distribuidor y éste a su vez con el fabricante. En el proceso el usuario se queda sin ordenador durante semanas o meses.

En un ordenador personalizado, los componentes poseen garantías individuales normalmente más extensas y comprensivas que los ordenadores pre-ensamblados. Si algún componente falla, únicamente tienes que enviar ese componente y no la torre entera, lo que reduce el tiempo y el coste del envío y la reparación o la substitución de la pieza. Mientras tanto el usuario puede usar el resto del ordenador o buscar un sustituto temporal si la pieza en trámite es crítica. En algunos componentes (cómo en chasis, ventiladores o módulos RAM) la garantía puede llegar a ser de por vida, algo impensable en ordenadores ya ensamblados.

Conclusión

Al personalizar un ordenador te aseguras de que sea cómo un traje a medida del que lo usa. En vez de pagar el nombre y la infraestructura de una multinacional, ahorras e inviertes el dinero en tu sistema para tus necesidades particulares.

Interior del Ad Astra, ordenador de Resistance Computers
Interior del Corvus, ordenador custom de Ad Astra

El incremento en calidad al pasar de un ordenador de marca a uno hecho a medida es enorme. Es indiscutible que los ordenadores custom son más baratos a largo plazo, estables, longevos, prácticos y, en general, mejores que los ordenadores ya ensamblados por marcas cómo HP, Acer, Dell, Toshiba... si bien el ensamblaje y la elección de los componentes corre por tu cuenta. Cómo ya hemos mencionado, si no se tienen los conocimientos y la seguridad suficientes siempre se puede recurrir a un experto y, aún así, el resultado será mucho mejor y más barato que confiar en un fabricante.